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Fundación Telefónica presenta la exposición: Chema Madoz (2000-2005)

Fundación Telefónica presenta la exposición "Chema Madoz (2000-2005)"

El Ministerio de Cultura y Fundación Telefónica presentan la exposición "Chema Madoz
(2000-2005)"

Se trata de la segunda gran exposición antológica sobre la obra de Chema Madoz y abarca el último periodo (2000-2005) de la producción del artista. Organizada por el Ministerio de Cultura y Fundación Telefónica con motivo de la concesión a Chema Madoz del Premio Nacional de Fotografía el año 2000, se podrá visitar hasta el 21 de mayo de 2006 en la Sala de Exposiciones de la Fundación en Madrid.

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Las fotografías seleccionadas por el comisario Borja Casani, continuación de los juegos poético-visuales que Madoz ha venido desarrollando desde los años ochenta, representan una fascinante colección de ideas. En este sentido, el artista se presenta como un coleccionista de ideas, que transmite a través de la certera y delicada manipulación de los objetos.

Sólo por decisión del autor, las obras de Chema Madoz son fotografías, perfectas y estrictas fotografías de precisión. Sentido y precisión son los elementos decisivos en la articulación de una idea. En este caso se trata, pues, de ideas fotografiadas.

La obra de Madoz tiene sus raíces lejanas en los movimientos artísticos de vanguardia del siglo XX, como el dadaísmo y el surrealismo; en definitiva, en el juego con la percepción, la subversión de la imagen y la cosmología del azar desarrollados por estos movimientos.

La obra de Madoz propone también una lectura literaria: el poema minimalista y la contraposición de imágenes que producen una explosión metafórica que evocan a Mallarmé o a las "greguerías" de Ramón Gómez de la Serna.

En el terreno estrictamente fotográfico, que Madoz considera un oficio, una herramienta técnica, se reconoce en los universos mínimos y cotidianos de Ralph Gibson o en las composiciones narrativas de Duane Michaels, pero también en los estudiados y contundentes mensajes de la fotografía publicitaria.

Sólidamente instalada en estos referentes, la obra de Chema Madoz es una propuesta decididamente contemporánea y perfectamente identificable, con un universo propio intransferible que desarrolla a través de una percepción subjetiva de la realidad y su modificación a partir de la selección de fragmentos de la misma.

En palabras del comisario, Borja Casani: "Esta colección de fotografías de Chema Madoz nos propone, por tanto, un juego de percepción. Pero no se trata aquí de descubrir la solución al jeroglífico: el enigma está resuelto antes de que el artista descubriera su resolución plástica donde se encontraba, en potencia, el insondable sentido de las cosas que se pasan todo el tiempo hablando, silenciosas y quietas, en el lugar que les adjudicamos".