
Exposición de Martín Chambi
Fundación Telefónica abrió su temporada expositiva con los retratos y paisajes de gentes y tierras andinas del fotógrafo peruano Martín Chambi.
Fundación Telefónica volvió a dedicar una exposición -como ya hiciera en Perú con La recuperación de la memoria. Perú 1842-1942- al fotógrafo peruano Martín Chambi, cuyos retratos han alcanzado la categoría de símbolos de una época y una clutura: la cuzqueña.
Esta muestra se completó con un ciclo de conferencias en octubre y con talleres didácticos dirigidos a los alumnos de enseñanza primaria y secundaria.
En el mundo retratado por Chambi las formas extremas de desamparo, la discriminación y el vasallaje han sido dignificadas por la limpieza y la elegancia de su tratamiento, una visión igualitaria, de respeto y admiración por su cultura: "Me siento como un representante de la raza, ella habla en mis fotografías", declaró en una ocasión respecto a su obra.
Los retratos de grupo recogen celebraciones familiares o sociales, grupos indígenas o asociaciones de todo tipo. Están realizados en el exterior, con luz natural, y constituyen un álbum del universo de la sociedad cuzqueña de su tiempo, con sus notables diferencias sociales y raciales. Las fotografías de fiestas, costumbres y personajes populares nos introducen en lo más vital de la cultura andina, con todas las complejidades del mestizaje colonial. La capacidad para seleccionar un lugar determinado en un momento dado, el conocimiento de los lugares que visitaba, el sentido del tiempo y de la luz más adecuada, le proporcionan una admirable manera de retratar grandes grupos.
Para la realización de los retratos, Chambi -según el comisario de la exposición, Carlos Gollonet- no dudaba en usar pincel, cuchilla o aerógrafo si creía que conseguiría con ello mayor fuerza o belleza en el retrato. En cambio, las fotografías de temas rurales y actividades del hombre andino "son directas, de carácter documental, resueltas en el negativo, sin retoques". Se trata de un grupo social que no ofrece barreras ante el fotógrafo, que puede franquear su intimidad. Es el Chambi más moderno, con una importante carga de verosimilitud. A su acostumbrada calidad técnica, se añade la fuerza y la naturalidad con que muestra a unos personajes que raramente aparecían en la fotografía contemporánea americana.
A mediados de la década de los años 70 empezó una lenta recuperación de la obra de Chambi, gracias al trabajo de Edward Ranney, que culminó con la exposición del MOMA del año 1979. Esta y otras exposiciones posteriores, como la organizada en Zurich dos años más tarde, han permitido el conocimiento y admiración de su obra en todo el mundo. Sus retratos han ganado con el tiempo el estatus de símbolos de una época y una cultura.
Martín Chambi (1897-1973) nació en Coaza, al sudeste del Perú, en 1891, una zona de influencia quechua. Descubrió la fotografía gracias a los empleados de la mina en la que trabajó su padre. Con 17 años se trasadó a Arequipa, la ciudad más próspera del sur andino peruano, en la que funcinaban varios estudios fotográficos importantes, como la galería del precursor Max. T. Vargas, a la que se incorporó Chambi, y que se ocupaba de todos los servicios fotográficos: retratos de estudio, de tipos, vistas de paisajes y monumentos incaicos y coloniales, comercialización de postales y corresponsalía de prensa. A los pocos años de establecerse por su cuenta en Cuzco (1920), una ciudad en expansión con un notable ambiente cultural, su estudio llegó a ser el más importante de la ciudad.
Cuzco ofrecía una riqueza racial y cultural importante, además de un impresionante patrimonio incaico y colonial. Chambi consolidó su labor de corresponsal gráfico con las revistas y periódicos más importantes del Perú y Argentina, lo que facilitó que se apreciaran sus fotografías fuera de su ciudad y llegara a tener un importante reconocimiento en vida, con numerosos premios nacionales e internacionales. Esta labor, además, le permitió difundir su cultura fuera del ámbito local, a lo que ayudó también la edición de postales, cuya producción era una de las bases del estudio. El indigenismo estaba en pleno auge, especialmente en Cuzco, y Chambi conocía sus postulados de primera mano por algunos de sus amigos, como Roberto Latorre, editor de la revista más relevante del movimiento, Kosko.
Chambi recorrió incansablemente el duro país de los incas a lomos de su mula, con su gran cámara estática. Las fotografías de paisajes andinos y restos arqueológicos fueron uno de los temas centrales de su producción. La intencionalidad artística y documental está presente en todas estas fotografías. Los restos arqueológicos, sin embargo, no formaban parte de sus exposiciones pero sí era el tema más demandado en publicaciones y postales que vendía en grandes ciudades. Aunque fotografió el Machu Picchu desde el año 1924, sus imágenes de esta ciudad son imprescindibles desde su participación en la expedición oficial que se organizó en el año 1928. Chambi consigue transmitir la atmósfera impregnada de misticismo y misterio de este monumental lugar sagrado construido entre grandiosas manifestaciones de la naturaleza y, a la vez, ofrece un documento arqueológico que permite hacerse una idea de la organización y magnitud del conjunto.
A partir de los años 50 empieza a decaer su trabajo y su nombre y el estudio pasa a manos de sus hijos, Víctor y Julia. Muere en Cuzco en 1973.
| Exposición: Martín Chambi |
| Comisaría: Carlos Gollonet |
| Fechas: del 14 de septiembre al 12 de noviembre de 2006 |
| Lugar: Fundación Telefónica, Gran Vía, 28, Madrid |
Horarios:
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| Visitas guiadas con reserva previa de día y hora, llamando al 91 522 66 45 |
| Grupos: visitas concertadas llamando previamente al 91 522 66 45. Máximo 25 personas |
| Talleres para niños y adolescentes con reserva previa de día y hora: llamando al 91 522 66 45. Máximo 25 personas |