Se trata de la alternativa más sencilla permitiendo la visibilidad entre equipos inalámbricos. Consiste simplemente en proveer a los ordenadores con una tarjeta de red inalámbrica de modo que "todos hablen con todos" como puede observarse en la figura. En este caso, no es necesario incorporar un punto de acceso.
Figura 2-6: Modo ad-hoc
Presenta la ventaja de su sencillez pero, a cambio, tiene el inconveniente de crear una red aislada de otras redes y no ofrecer facilidades de seguridad ni gestión como cuando se dispone de una base.